Fran Esbrí
Casa en el Mediterráneo
Cuando llegas y ves esos volúmenes blancos, ya sabes que hay algo diferente, Estructura en blanco, líneas limpias, gran ventanal.. y aunque intuyes qué te vas a encontrar dentro, no lo sabes. No tienes ni idea.
Exteriores
Fran Esbrí lleva años construyendo arquitectura en Castellón con un criterio muy claro: que las cosas funcionen y que se note. Este unifamiliar es un buen ejemplo de eso. Desde la calle ya hay intención. El volumen se presenta rotundo, una enorme puerta de acceso te recibe y encuentras esos grandes paños acristalados que te dejan ver el interior (sin llegar a mostrarlo del todo). Una fachada con un juego de diagonales nada común.
La terraza, la piscina y el jardín dan fe de que estamos en el mediterráneo, amplios espacios para tomar el sol todo el año. Es por eso que la planta baja se abre completamente al exterior a través de carpinterías de gran formato que desaparecen cuando se abren. En ese momento, el salón y la terraza son el mismo espacio. Y así, el lugar cambia y da pie a la amplitud máxima para el disfrute del sol y la brisa marina.
¿Y por dentro?
..Viene sorpresa. Fran resuelve el interior con madera. Mucha madera y de gran calidad. Acabados de carpintería realmente finos. La isla de cocina, los revestimientos del salón de suelo a techo integrando la televisión, los armarios, la escalera. Todo habla el mismo idioma sin que resulte recargado. Es una calidez tan bien resuelta que ni te das cuenta de cómo te envuelve.
El espacio de planta baja fluye sin interrupciones — cocina, comedor, salón y varias habitaciones — con la luz entrando por todos lados. No hay rincones oscuros, no hay decisiones al azar, es marca de la casa.







La escalera que sube a la planta superior merece una parada. Peldaños de madera, barandilla de hierro negro, sin adornos. Una pieza que en otro proyecto podría pasar desapercibida y aquí se convierte en la protagonista elegante. Me sorprendió lo que encontré. No es fácil construir elegancia y calidez en el mismo espacio y que ninguna de las dos se coma a la otra. Aquí conviven sin esfuerzo.




Mis agradecimientos a Fran y a la familia que vive en la propiedad, me hicieron sentir como en casa.
Literalmente.